Muy bien anteayer las Confirmaciones, los chicos muy contentos, el Vicario Episcopal habló de Dios y del Evangelio, nadie se equivocó demasiado y hasta tuvimos un pequeño coro. Ahora que el Espíritu Santo haga, o le dejen hacer, lo que pueda. ¿Saldrá alguna vocación sacerdotal o religiosa de este grupo? No lo sé. ¿Alguno de ellos se acercará mucho más a Jesucristo? Lo ignoro. Rezo a Dios que sea así y que yo no lo vea.
Salieron y se embarcaron; y aquella noche no cogieron nada. Estaba ya amaneciendo, cuando Jesús se presentó en la orilla; pero los discípulos no sabían que era Jesús.
Jesús les dice:
«Muchachos, ¿tenéis pescado?».
Ellos contestaron:
«No».
Él les dice:
«Echad la red a la derecha de la barca y encontraréis».
La echaron, y no tenían fuerzas para sacarla, por la multitud de peces. Y aquel discípulo a quien Jesús amaba le dice a Pedro:
«Es el Señor».
Si alguna cosa no se le puede echar en cara a Pedro y sus compañeros es que les faltase técnica para pescar, eran profesionales del tema. Sin embargo, no consiguieron pescar nada esa noche. Juan, al ver la redada de peces reconoce que es el Señor.
Muchas veces me encuentro ahora en la Iglesia “técnicas” para evangelizar. Suelen decir: “Esto funciona”. Y se escriben libros, folletos, podcast sobre los métodos de evangelización. Si no los aplicas, y encima con sus nombres en inglés que para los mono parlantes son una tortura, no estás dentro de la nueva Evangelización y tu parroquia es ritualista y retrógrada.
Dios no es un interruptor. Dios no funciona. No hay un método para llegar a Dios, sino poner mi libertad ante Él y lanzar las redes, pese al cansancio y el fracaso de la vida en muchas ocasiones. Entonces Dios da el ciento por uno, aunque nosotros no lo veamos. Si les dijésemos a los apóstoles que ahora habría 1.422 millones de católicos te habrían tirado al agua muertos de risa por tu locura. Pero Jesucristo sigue actuando, sin métodos, sino desde su presencia llagada y resucitada.
En una casa de Ejercicios Espirituales, donde hacíamos el retiro de diáconos había una piedrecilla con un escrito muy lindo que decía: “Lo efectivo es lo afectivo”. Es hermosos darse besos y abrazos para seguir a Cristo, pero después de más de 30 años de sacerdote he visto que la verdadera fidelidad suele pasar por la cruz.
La Virgen sabe poner su vida ante su Hijo y por eso se mantienen firme al pie de la Cruz y espera la resurrección. Que ella nos enseñe que no hay tácticas, hay un Dios vivo a quien seguir.
