La incoherencia de quien debe mostrarse como una autoridad moral y lleva una doble vida conocida hace mucho daño. Cristo lo vivió en su tiempo con muchos escribas y fariseos (ojo: muchos, no todos, que también se encontró con alguno bueno).
Lo llamativo es que, alertando de su doblez, en cambio pide obediencia a aquello que piden a los demás. Al ser los intérpretes oficiales y representantes de la Ley mosaica, se supone que orientaban en aquellos actos que agradaban a Dios y aquellos que Él detestaba.
Cogiendo una imagen: pide que no atendamos al médico, que está enfermo, sino que tomemos de ese médico enfermo la medicina. No nos cura el médico, sino la medicina. La serie del Dr. House es un buen ejemplo de una persona rota pero cuyos conocimientos de la medicina salvan a muchos.
Alerta también del peligro de atrincherar la comodidad y la vanidad detrás de un cargo de autoridad. Algunas personas se transoforman si les pones un uniforme, o un peto que diga “Staff”. Lo nuestro es servir, no servirnos. El papa tiene el título de “siervo de los siervos de Dios”. ¡Qué bello!
